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Carine de Meester, pintora

La pintura brota desde lo más hondo. Para Carine es un impulso creador y una necesidad vital: el deseo de dar forma visible a un torrente de emociones.

Desde el alma

Traduce emociones profundas, por desmesuradas que sean, en una experiencia pictórica convincente. Imágenes del inconsciente se proyectan sobre el lienzo: un mundo interior de sentimientos que intenta comunicarse desde el alma.

Los sentimientos se convierten en forma y color, hasta el punto en que pintar se vuelve una embriaguez liberadora. Con cada cuadro abstracto algo renace: sin límites, libre y espontáneo.

Pintura de Carine de Meester: “Zacht gefluister”
Zacht gefluister

Expresión por encima de las reglas

Carine ve lo que quiere ver, no lo que dictan unas leyes ópticas ineludibles. La pintura abstracta suelta toda forma fija; intensas manchas de color adoptan formas fugaces e irradian luz. Lo que busca ante todo es expresión, y vive la fuerza expresiva del color de forma puramente instintiva.

No pinta un paisaje otoñal pensando qué colores corresponden a la estación, sino desde el sentimiento que esa estación despierta en ella. Para ella, el arte no es aplicar reglas de belleza, sino aquello que expresa sentimiento. Como dice: quien ama a alguien no se pone a medirle los miembros.

Dentro del cuadro

Una vez dentro de la obra, da rienda suelta a su fantasía. Surge un automatismo, como en un trance, a menudo una especie de action painting. Quiere formar parte del cuadro rodeándolo y trabajándolo desde todos los lados, como en las pinturas de arena de los pueblos indígenas de América.

Después toma distancia. Solo tras un periodo de familiarización ve en qué estaba trabajando. No teme cambiar, romper la imagen y transformarla: a veces hay cinco cuadros en uno solo. Cada lienzo tiene vida propia, y ella intenta dejar que esa vida aflore.

Pintura de Carine de Meester: “Polderlandschap”
Polderlandschap

Armonía, luz y atmósfera

No busca un ideal pictórico y elige el estilo que encaja con el estado de ánimo del momento, siempre en busca de armonía, luz y atmósfera. Algunas obras combinan una imagen casi sobria con poesía; otros lienzos estallan en un incendio de color, o parecen evocar retazos de una vida interior.

Libre para mirar

Para Carine, un cuadro no necesita explicaciones complicadas. Deja con gusto al espectador libre en su propia interpretación. Quien mira una obra abstracta se libera del pensamiento condicionado y la vive como una pieza musical.